La singularidad de Israel – Parte II

¿D-s creó al hombre o fue el hombre que creó a D-s?

El racionalismo afirma que es el hombre, en su devenir histórico en la tierra, el que ha elaborado las ideologías, las ideas, y al final, éste, representado por Abraham, ha creado a D-s, y los que le han seguido, el pueblo de Israel, el cristianismo y el Islam, han expandido esta idea por el orbe.

Para el positivismo, la idea de un dios absoluto ha sido útil para mejorar el comportamiento humano, ya que la creencia de los humanos en este dios servía para que estos aceptasen unas leyes al asumirlas como inherentes y propias, lo que ha asegurado su control social, ya que al creerse observados, los humanos han buscado el bien colectivo, aunque también, afirman los positivistas, el monoteísmo ha tenido como efecto colateral la intolerancia al instaurar la dictadura de la religión.

Por lo que hoy, concluyen aquellos, el hombre en una etapa histórica superior, tiene que liberarse de la opresión moral que él mismo ha creado, que inicialmente convino a los poderosos y a la misma sociedad, e inaugurar una nueva etapa, en la que sea libre. “Gott ist tot” [Dios ha muerto], afirmó F. Nietzsche.

 

Este nihilismo lleva al relativismo moral y ético, el pensamiento imperante hoy en día, el relativismo ético y cultural que niega la existencia de una verdad absoluta, niega la subsistencia de cualquier valor fijo, en particular de los valores morales y éticos que sirven, o que tendrían que servir, como base a toda la sociedad, y concede la misma equivalencia a todos los valores, religiones, ideologías y a todas las culturas.

Paradójicamente, la filosofía del relativismo histórico y moral cuando exige ser una verdad absoluta deviene un absolutismo. Los relativistas morales y culturales convierten el relativismo histórico en un relativismo ideológico absoluto, al afirmar un valor absoluto: el que absolutamente hay relatividad en todo.

El declarar que “todo es relativo”  lleva implícito que existe el todo, y no se afirma que “pueda” existir el todo. Si el relativismo ético niega “relativamente” que existan valores absolutos, acepta que pueda existir lo absoluto, y si el relativismo ético niega “absolutamente” que existan valores absolutos, acepta que existe lo absoluto, un valor absoluto que niega el que todo es relativo

Si no creemos en valores morales universales, entonces la sociedad deviene darwinista, con la supervivencia del más fuerte, y los limites del bien y del mal desaparecen.

 

El relativismo moral entra en contradicción al equiparar ideologías, religiones o creencias que se contradicen mutuamente.

 

Cualquier religión racionalista, necesariamente cambiante como la propia razón de la que emanaría, es una imposibilidad, pues la adoración implica la creencia inconmovible de que su objeto es la verdad inmutable, a falta de lo cual se trataría de una adoración totalmente provisional y conveniente. Sin la creencia que hay un Absoluto, D-s, del cual emanan esas leyes, estas leyes serían temporales, provisionales, y objeto de cambio con el transcurrir el tiempo.

 

Judaísmo: ¿religión nacional o religión universal?

Vayikrá 19:2: Diles a los hijos de Israel: “Seréis santos, porque Yo, el Eterno, vuestro D-s, soy santo”

 Abraham creyó en el D-s único, creador de cielos y la tierra, que regula y ordena el Universo, con sus leyes, y no sólo el mundo físico, sin también el mundo espiritual y moral. Y cuando hay leyes, y reglas, hay un Legislador y Ordenador. Este Legislador es el D-s de Abraham, Isaac y Jacob.

 Con Abraham se inicia la religión universal, el judaísmo. El judaísmo no es un culto puramente nacional, sólo y exclusivo para los judíos, los descendientes de Abraham, sino que tiene aspiración universal. Para el judaísmo es absurdo imaginar un D-s único, la Unicidad divina, que se habría ligado a una sola nación, Israel, rechazando irrevocablemente a todos los demás pueblos. La meta final del judaísmo es la constitución de una religión universal, como rezamos en cada una de los tres tefilot diarias con el Alenu Leshabéaj en el que ponemos nuestra esperanza de que pronto veamos el poderoso esplendor del Eterno para que haga desaparecer los ídolos y falsos dioses, con el fin de rectificar el mundo a través de Su soberanía, y que todos los hombres y mujeres de la tierra Le invoquen y Le reconozcan y Le rindan homenaje, y en ese día, la humanidad reconocerá que el Eterno es Uno y Su nombre es Uno.

 Como afirma Élie Benamozegh (1822-1922), rabino italiano de origen norteafricano, en Israel y la Humanidad,

… Y así es como el pueblo más cosmopolita, el único que se haya elevado en la antigüedad a la concepción sublime del D-s único y de una sola humanidad, y que, en cualquier época o lugar, se haya impuesto la tarea de reconstruir la familia humana, ha sido considerado el más egoísta, no sólo por los antiguos que nunca comprendieron nada de sus principios e instituciones, sino también por la mayor parte de quienes estudian hoy su historia. Ésa es, lo repetimos, la suerte de los auténticos amigos de la humanidad. Su alejamiento de la multitud se considera misantropía, y se toma por orgullo el respeto que profesan a la dignidad humana y por odio su repugnancia hacia cuando es vil.                                                                                                                      Si examinamos de cerca la legislación mosaica que parece elevar entre Israel y el género humano una infranqueable barrera, pronto descubrimos la razón de esas leyes particulares tanto más severas y estrictas cuanto la meta a alcanzar era más sublime y lejana. El culto especial de Israel era la salvaguarda y el medio de realización de la verdadera religión universal o noaquismo, para emplear la expresión de los rabinos, y ahí encontramos la explicación de todo lo que, de toda manera, sigue siendo incomprensible en las doctrinas, las leyes y la historia del pueblo judío.

 La religión universal del judaísmo se compartimenta en el mosaísmo y el noaquismo.  El mosaísmo es la ley sacerdotal propia de Israel,  las leyes de Moshé, dadas a Israel, el hebraísmo de obligado cumplimiento para los hijos de Abraham, Isaac y Jacob.

El noaquísmo: las leyes que D-s ordena para cumplir a la humanidad.

Estas Siete Leyes Universales prohíben la idolatría, blasfemia, asesinato, robo, relaciones sexuales incestuosas, adulteras, comer la carne de un animal vivo y exigen el establecimiento de cortes de justicia. [1] En Melajim –Reyes-  II 5:1-20, Elishá acepta la conversión del general sirio Naamán al noaquísmo.

 Maimónides escribe acerca del noaquísmo en Melajim VIII: “A quienquiera que acepte los siete mandamientos y los observe con celo se le considera un gentil piadoso, y participa de la vida eterna, pero con la condición de que acepte y cumpla esos preceptos porque D-s los ha impuesto en su Ley y nos ha revelado a través de Moisés, nuestro maestro, que se trata de las ordenanzas recibidas originalmente por los hijos de Noaj, pero si sólo los practica porque la razón se le sugiere, en modo alguno debiera ser considerado un prosélito de la puerta o ciudadano, ni un hombre piadoso o sabio entre los gentiles”.

 Israel y su rechazo al Sincretismo

El sincretismo es el intento de conciliar doctrinas distintas. Todas las religiones del mundo han adoptado el sincretismo con mayor o menor intensidad, todas excepto el judaísmo.

 El sincretismo religioso ha sido un proceso histórico que ha afectado a todas las religiosas, -excepto al judaísmo-, generalmente espontáneo, a consecuencia de los intercambios culturales entre los diversos pueblos, excepto a Israel. El sincretismo ha permitido que los diversos cultos se mantengan en una simbiosis creadora de un nuevo culto, el nacimiento de una nueva religión.

Cuando Asiria, Persia, Babilonia, la Grecia de Alejandro Magno o Roma ocupaban otros países, los jefes religiosos de los pueblos vencidos se plegaban a los hechos de armas e intentaban acomodarse a los nuevos cultos. Pensaban que sus dioses protectores eran inferiores a los de los ejércitos invictos. Grecia y Roma eran un mosaico de mezcla de religiones. En Japón, la religión no es algo muy definido, los japoneses no creen en una religión particular, incorporan los rasgos de muchas religiones en sus vidas diarias.

En Asia el sintoísmo, budismo, hinduismo, confucionismo se entremezclan sincréticamente, y un mismo individuo puede ser simultáneamente budista, taoísta, hinduista.

El cristianismo procederá del sincretismo entre los seguidores de Pablo que quieren expander un judaísmo reformado entre los gentiles, mezclándolo con el mitraísmo y otros paganismos que reciclarán sus divinidades en santos y patrones de ciudades y oficios.

El Islam es una religión que procede del sincretismo del judaísmo y cristianismo, (afirmando que el mensaje divino transmitido por Moshé y los profetas de Israel y el mensaje de Jesús han sido falsificados por los judíos y cristianos respectivamente), transformado por Muhammad

 Todas las tierras y pueblos vencidos adoptaron las divinidades y religiones de sus vencedores, pero con Am Israel, las cosas fueron totalmente diferentes.

Los jefes militares griegos y/o romanos sólo encontraban como interlocutores a los jefes religiosos de Am Israel cuya religión, el judaísmo era intrínsecamente hostil a los conquistadores.  Los griegos o romanos veían que el D-s de Israel no autorizaba ninguna derrota ni ninguna sujeción de Su pueblo, a menos que fuera a título de castigo. El judío es, para el romano, y para todos los pueblos, imposible de conquistar. El judío nunca aceptará la derrota, y no cree que la derrota pueda ser explicada por la relación de fuerzas militares, No, pues sabe que el Eterno, Rey de los Ejércitos, lo puede todo, como lo mostró ante Faraón y sus ejércitos. La excepción judía, la teocracia inherente al judaísmo y a Am Israel, impedirá el sincretismo en el mosaísmo. Israel sabe que si ha perdido ha sido porque el Eterno lo ha permitido.

 Mientras que el Cristianismo y el Islam se han expandido a otras culturas a través de su proselitismo, mayormente militar, han adoptado aquello que han considerado conveniente de otras culturas, y han aplastado brutalmente aquello que consideraban ajeno a su conveniencia, el judaísmo y Am Israel no han incorporado nada de otras religiones, ya que sabe que ha sido llamado por D-s para ser luz entre las naciones.

 La singularidad de Am Israel ha dado fuerza al judío, lo que ha permitido triunfar a muchos de sus miembros, al saber que no necesita pertenecer al pensamiento mayoritario. Pensar diferente es una forma típicamente judía de pensar.

La genialidad de muchos judíos, manifestada en el importante porcentaje de premios Nobel, en la cumbre de las finanzas, economía, ciencia, tecnología, pensamiento, artes, etc.,  se debe a que el judío se ha forjado en la singularidad, en no necesitar el aplauso de la mayoría, ni que hay que ser políticamente, o científicamente, “correcto”, cuya corrección no significa más que “homogéneo”

El judaísmo no necesita multitudes de jóvenes manifestándose ante un líder carismático,  ni pensar en muchedumbres ni multitudes. El judaísmo sabe que Am Israel ha de ser santo, y que la humanidad ha de seguir los preceptos de Noaj.

 El no asimilarse del judaísmo no significa el rechazo a la convivencia con las otras naciones, todo lo contrario, significa vivir entre naciones una vida santa, separada para el Eterno, que sea luz entre las naciones.

 

Amén ve amén

NOTAS

 

[1] http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/635996/jewish/Las-Siete-Leyes-de-No.htm

http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/636010/jewish/Introduccin-a-las-siete-leyes-de-los-hijos-de-No.htm

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